¡Herman@!

Es tiempo que nos enfoquemos en una poderosa preparación espiritual, que nos permita vencer y ganar almas para Cristo. Te invito a que seas parte de este ejército ¡y que avives el fuego del don de Dios que está en ti!
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jueves, 15 de febrero de 2018

Tengo debilidades y el enemigo las conoce

No sé a quién le escuché alguna vez que, pese a que me sintiera mal, o lo peor de lo peor, NUNCA JAMÁS NEVER IN THE LIFE, le mostrara mis debilidades a los enemigos.

El asunto es que mi mayor enemigo es terrible astuto. Me conoce porque me juntaba con él y además, tiene tiempo para investigar mi vulnerabilidad. Así, con sus secuaces llamados demonios, sabe cuándo ando triste, enojada o apesadumbrada, porque es muy organizado. 

Este enemigo, que es incapaz de leerme la mente y no puede estar en todo lugar como sí puede el Señor Jesucristo, me odia. Específicamente desde el día en que me empecé a juntar con Dios. Ahí me declaró la guerra y ha hecho hasta lo imposible por desviarme del camino verdadero.

Amigo, la firme es que ha sido duro y no me cabe duda que para ti también. Sin embargo, acá estamos y seguiremos estando hasta cuando el Señor diga.

Una de mis debilidades, desde niña, ha sido preocuparme demasiado por el qué dirán. Como que siempre estaba buscando la aprobación de los demás y cuando las cosas no me resultaban, me deprimía y me encontraba sonsa. Gracias a Dios, esto lo superé, pero mi enemigo sabe que tengo más debilidades y por eso no es raro que de vez en cuando las ocupe para joderme la existencia.

"Diga el débil: fuerte soy", dice Joel 3:10. Pero cuando uno anda debilucho, escuálido espiritualmente hablando, esa Palabra pareciera que nos queda grande.

Mientras estamos ahí, frustrándonos y repasando los errores, el enemigo llamado Satanás (que el Señor lo reprenda) agarra ventaja con la radiografía que nos sacó. Como dije anteriormente, al no poder meterse en la mente, busca estrategias para saber cuál es nuestra parte sensible y nos da por ese lado. Uno sin querer le entrega en bandeja la info al enemigo: por una actitud, porque se la comentamos a un cercano o ¡porque la escribimos en un mensaje de WhatsApp y él sapeó y dijo por aquí le doy!

En mi caso, me ataca con la música. Cuando estoy de lo mejor, súper consagrada, onda orando de madrugada y todas esas manos, él viene y me coloca un tema rockero de aquellos y el corazón se me prende. Es terrible, porque noto inmediatamente como bajo las revoluciones con Cristo y eso es porque NO LE HE PEDIDO AYUDA AL ESPÍRITU SANTO.

A veces uno es re gil. Perdón, yo, siempre. La Palabra dice que Jesucristo va a estar con nosotros hasta el fin del mundo, que enviaría al Consolador para ayudarnos, pero omitimos esta valiosa información y actuamos por nuestros instintos. Y ahí es cuando queda la grande y después vamos, nos arrodillamos y lloramos al Señor pidiendo perdón por haber fallado. Ay, Señor. Realmente tu misericordia no tiene límites.

Hace poco, analizando este mismo tema, sentí la inspiración de escribir en un cuaderno que tengo dedicado a las cosas espirituales, cada una de mis debilidades. Busqué una hoja nueva, agarré dos lápices (uno negro para las debilidades más fáciles de superar y otro rojo para las heavy), pero ni siquiera pude escribir la primera. Así de mediocre.

Me quedé pegada en un punto fijo, muy típico de mí, y pensé: son demasiadas, voy a anotar como 100. Así que aún es una tarea pendiente para mí, puesto que en GUERRA ESPIRITUAL, tenemos que ser muy detallistas. Mi intención -la cual quiero compartirte- es que tú también las escribas para que le pidas ayuda al Señor y a su Santo Espíritu. Sólo ÉL nos puede librar de toda maldad.

Hay unos versículos QUE ME ESTAMPARÍA EN DIFERENTES POLERAS: los que se mandó el Apóstol Pablo en Romanos capítulo 7. Desde el versículo 15 en adelante, no puedo identificarme más:

15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.
18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

Y después el 24, que me revienta: ¡MISERABLE DE MÍ! ¿QUIÉN ME LIBRARÁ DE ESTE CUERPO DE MUERTE?

Mansa espada, amigos. Tremenda, tremenda. Aguante Pablo, loco. Realmente así de basura me siento cuando le fallo a Dios, cuando la vendo, ¡cuando caigo en pecados espantosos y de muerte!

Aún así, qué Grande es Su misericordia. Hoy, de regreso a casa, me topé con un vagabundo que deambula por el sector. Estaba afuera del supermercado y pasé a comprar algo para la choca. Me dije: cuando salga, lo invito a comer. Salí, no lo vi por ninguna parte y me puse a llorar en el semáforo. Me conmovió tanto la miseria de ese hombre, que sentí cómo Dios trató conmigo en esa esquina transmitiéndome que así mismo me aceptaba a mí. Con mis faltas, mis errores, mis necedades... ¡MIS DEBILIDADES!

Gloria a Dios por esto. ¡Por su don inefable! Aleluya. Todos tenemos diferentes debilidades y personalmente, las emociones me juegan malas pasadas porque soy demasiado sensible. Pero como te dije antes, amigo y amiga: identifica cuáles son tus piedras de tropiezo, anótalas y convérsalas con el Señor. Estoy segura de que Él no fallará en ayudar y que estará atento a escucharnos. Yo seré honesta y no me guardaré nada. Creo que lo haré este finde y ahí les cuento cómo me va. 

Ah, y espero encontrarme de nuevo con el vagabundo aquel. El pobre debe estar aburrido de las barritas de cereal que le paso.

Dios te bendiga.

domingo, 9 de octubre de 2016

No temas, yo te ayudo

Hay un libro de la Biblia que es pero... un manjar, jaja. Todos lo son, por cierto. Pero Isaías es cuático, cuático. ¿Por qué? me preguntará usted, mi estimado amigo y agudo lector... y la respuesta es que: es profético y ya hablaba de la mansa bendición que iba a tener la humanidad con el Señor Jesucristo.

Eso sí, tengo que contar la firme. Cada vez que he orado y he agarrado la Biblia para pedir una Palabra respecto de un asunto, le pido al Señor que por ningún motivo me de un versículo en Isaías porque no lo voy a entender y poco más quiero que me hable literal. Pero claro, Dios en su Infinita Sabiduría, siempre me habla por Isaías o por Ezequiel. Ja.

Me acuerdo que una vez me gustaba un niño. Alto, buen predicador, que hablaba lenguas y daba LOS saltos cuando el Espíritu Santo lo visitaba. Un cabro bien portado, físicamente nada mal. Pues bien, como algunas personas me lo señalaban, al estilo "Hey, ahí está tu man", lo empecé a mirar, pero no tan convencida. Después, con el correr de los días, ya no estaba tan mal y luego, ya más perdida, sin oración de madrugada ni medio ayuno siquiera, dije: "Hey, este man podría ser".

Y vale, me puse a orar en esta: "Señor, si este joven va a ser mi bello esposito, por Jesús háblame por tu Palabra. Por el amor de Cristo revélame si compartiré mi vida con Él. Tú eres fiel, Tú eres digno, Tú eres atento y sé que me estás escuchando..."

La oración no estuvo tan mal, hasta que llegó el momento de abrir la Biblia y conocer la verdad. Oh, bendita Palabra... Y CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES (San Juan 8:32). Este versículo me hace sonreír un poco porque cada vez que lo digo o lo escucho se me viene a la mente una escena de la película Mentiroso Mentiroso, cuando Jim Carrey lo dice. Ok, ese fue el comentario mundano de esta entrada.

Bueno, la cosa es que estaba ahí, arrodillada, pensando en el joven predicador, sacando todos los separadores de la Biblia para que nada interceptara este magno momento, hasta que... claro, me salió un versículo de Isaías. No les voy a decir cuál porque seguro después se ponen a interpretarlo y poco más me dirán que dejé escapar al amor de mi vida.

Pues nada, no entendí ni una jota, pese a que leí el pasaje completo. Llamé hasta a mi mamá y chantamente le dije: "Oye, mami, tú que eres bien bíblica y convertida, ¿qué entiendes por este versículo en el supuesto caso de que una persona esté orando por un posible enlace? no es para mí por si aca..." 

Y sí, mentí. Pero ya lo confesé, jaja :)

Disconforme, estuve varios días pensando en el versículo, más porque yo lo sentía como bonito y medio romántico. Así es cuando uno anda en la carne, hermano JAJA.

De ahí, viendo que el joven no cumplía ciertos requisitos que me gustan (y que no les voy a decir), caché que Dios me estaba diciendo que no. Lo escribo y me da risa. Dios me ha aguantado muchas leseras, POR ESO ES LO MEJOR QUE ME HA PASADO EN LA VIDA.

A lo que quería llegar con todo esto, es que Isaías es power. Y ahora, en estos tiempos tan nefastos y complicados, hay un versículo (que sí entiendo clarito porque es tal como se lee) que me encanta y que se los quiero compartir:

"Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo".

Qué cosa más hermosa. No les voy a decir en qué capítulo está, porque esa es tarea para ustedes. Nada de googlear. Memorícenlo, es bello y cuando uno anda mal, depre o medio tentado, es poderoso. Para mí es clave saber que Dios, el Dios que yo sirvo y sigo, ¡me sostiene y me ayuda!

Y eso, queridos amigos. Nos estamos leyendo.

martes, 16 de agosto de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

La niña que predicó en silla de ruedas

"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"
San Marcos 16:15

Luego de que Jesucristo resucitara al tercer día y volviera a la diestra del Padre con un cuerpo glorificado, Él nos dejó una misión a todos sus hijos, la cual es que vayamos y contemos las buenas nuevas de salvación a todas las almas que están perdidas en este mundo.

Mientras nosotros estamos cómodamente en nuestra casa, en el trabajo, con la familia o en la Iglesia, millones de millones de personas están sufriendo tristezas, penas y muchas cosas terribles. Por eso, Dios nos pide con amor que compartamos esto tan grande que tenemos.



En este preciso instante, mientras lees esto, millones de personas están descendiendo al Infierno por sus pecados y yo me animo a preguntarte: ¿Serías capaz de regalarle un minuto de tu vida a un alma atormentada?. Yo creo que no, pues temerías quedarte en ese lugar para siempre...

Pero Dios nos ama a TODOS, no importando lo que hayamos hecho. Nosotros, los que ya tenemos el honor y el privilegio de conocerle, sólo tenemos que compartir esta bendición.

Aquí quiero compartirles una experiencia que me contó un amigo cristiano y que me conmovió. Una niña que desde su silla de ruedas, le llevó el evangelio a muchos:

Hace unos años atrás, una hermanita de Brasil, sufrió un grave accidente que la dejó inválida, en sillas de ruedas. Ella era una jovencita que amaba mucho a Dios y al quedar en esa condición, sentía mucho dolor porque ya no podía ir a predicarle a las personas de Jesús.

Un día, cuando todos sus amigos se fueron a predicar, ella se quedó llorando en el Templo y hablándole a Dios de su tristeza, hasta que el Espíritu Santo llegó a su vida y le comenzó a hablar.

Le dijo que tomara un papel, lápiz y una tijera y ella no entendía nada y le preguntaba: Pero Dios Mío, ¿por qué me pides estas cosas?

Y Dios sólo le decía que obedeciera. Le dijo que escribiera siete veces JESÚS TE AMA y que luego orara por ese papelito. Ella no entendía nada, pero como amaba mucho al Señor, simplemente obedeció.

Luego nuestro Padre Amado, sí, el mismo de AYER, HOY Y SIEMPRE... le dijo que recortara cada tirita de JESÚS TE AMA y le dijo que los doblara y orara por cada uno de esos papelitos. Ella hasta ahí continuaba sin entender nada, pero obedecía y se admiraba del Amor de Dios.

Oró lo suficiente y Dios nuevamente le habló y le dijo: Ve a la ventana y tira un papelito por la fe. Ella lo hizo sin comprender, pero al momento que ese papelito voló por los aires, llegó a las manos de un joven que estaba muy triste y que estaba a punto de suicidarse. Ese simple mensajito JESÚS TE AMA, le tocó tanto el corazón, que cayó de rodillas ahí mismo y corrió al Templo. Después Dios siguió hablándole a la muchachita, hasta que tiró los siete papelitos.

Cuando sus amigos llegaron a la Iglesia, habían siete almas llorando quebrantadas a los pies del altar y quedaron muy sorprendidos, porque algunos le decían a la niña: hey! ¡gané dos almas para Cristo! y tú ya no puedes, porque estás en silla de ruedas...

Pero ella estaba con tanto gozo, porque había ganado siete almas para el Señor Jesús estando allí mismo.

Así que NADIE ESTÁ DEMÁS y no hay excusas para callar esto tan grande. No dejes que el enemigo robe las almas, reclámaselas a Cristo, porque Él derramó su Sangre Preciosa por TODOS... por ende, todos son de propiedad de Jesucristo... sin embargo, ellos deben darle cabida en su corazón.

¡Que Dios te bendiga!

lunes, 10 de enero de 2011

Dios no tiene la culpa de tu problema

Hay veces en que la vida va muy mal y queramos o no, siempre buscamos a un culpable. Los que no creen en la existencia de Dios, piensan que la vida es cruel y/o que las personas que le rodean, son lo peor. No son pocos los que asumen que todos sus problemas son porque Dios tiene la culpa.

De hecho, no es raro escuchar a las personas preguntar: Si Dios es tan bueno como dicen, entonces ¿por qué permite que pasen estas cosas malas en el mundo? y sin siquiera examinarse ellos mismos, concluyen que Dios es malo o que no tiene suficiente poder para evitar los problemas. Pero quien piensa así, está equivocado.

Echemos un vistazo al principio de todo este dilema.

En primer lugar:
Dios no es un ser creado del universo, es decir, siempre fue, es y será. Por esto mismo, Él y sólo Él es absolutamente perfecto. Tiene mente, emociones y voluntad perfectas, por ende, no puede escoger el mal ni mucho menos pecar.
Ahora bien, los seres humanos somos seres imperfectos, porque Dios no puede crearse a sí mismo. Dios sólo crea seres inferiores a Él, por lo tanto, aunque gastemos una vida entera buscando la perfección, no lo lograremos. Si aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, sólo tendremos la garantía de dejarle nuestras vidas en sus manos y que Él nos dirija.

La Palabra de Dios dice que somos creados a imagen y semejanza de Él y muchos piensan que eso no es cierto, porque sino, no nos equivocaríamos ni seríamos pecadores. Pero las Escrituras no mienten.

Cuando Dios habla de que fuimos creados a su imagen y semejanza, es porque Él nos permitió tener mente, emociones y voluntad semejantes a las suyas. Somos libres de pensar, sentir y elegir por nuestra propia cuenta. Tenemos libre albedrío. Por este motivo, Dios no creó seres que sólo hicieran el bien, porque sino sería una especie de "hipnotizador supremo" el cual sólo daría órdenes para que sus criaturas las cumplieran inconscientemente bajo hipnosis.

En síntesis, somos libres y Dios nos permitió escoger y tomar nuestras propias decisiones, dándonos dos caminos: el de seguir a Dios negándonos a nosotros mismos, o el de seguir como estamos, haciendo lo que se nos antoje.

La mayoría elige el más simple, el de hacer lo que quiera... pero también pasa que los que han escogido a Dios, viven quejándose de las cosas malas que les pasan y se preguntan:

SI YO ELEGÍ A DIOS, ¿POR QUÉ ME PASA ESTO SI SE SUPONE QUE ME TIENE QUE IR BIEN EN TODO?

Cuidado con engañarse. Dios cumple sus promesas para con sus hijos, pero siempre y cuando uno camine en santidad, es decir, haga las cosas como corresponden y deje el pecado de lado para siempre. Sin embargo, somos humanos, caemos y nos equivocamos seguido, entonces debemos pedir PERDÓN y ARREPENTIRNOS de corazón de lo que hicimos para que Dios obre misericordia.

El cristiano siempre va a tener luchas y pruebas. Dios mismo dijo que este camino no era fácil y que sólo de los VALIENTES ES EL REINO DE LOS CIELOS. ¿Acaso iba a ser fácil entrar a la vida eterna, en donde tendremos todo y ya no habrá que trabajar más por ello?. Obviamente no, el galardón es demasiado grande para que un "tibio" (que está entre que sí y no) lo pueda obtener. O somos o no somos y ahí está el dilema.

Dios no envió su Hijo Unigénito a morir porque sí no más. Lo envió para que los gentiles (es decir, todo aquel que no es judío) también pudiera obtener la salvación. Porque recordemos que Dios escogió a Israel como su pueblo, pero no porque era el más espectacular, sino porque era el más miserable y susceptible.

Pero volvamos a las quejas contra Dios. Si somos cristianos y vivimos una desgracia inmensa, miramos hacia arriba y decimos: pero Señor, si yo te sirvo, ¿por qué permitiste que esto me ocurriera?... mira este otro como se porta y nada malo le pasa y yo que vivo sirviéndote, ¿por qué dejas que el mal me toque?

En muchas partes del mundo se debe escuchar esta queja, pero examinémonos. Podemos ser cristianos que viven orando, ayunando y clamando, pero ¿dejamos de odiar a esa persona que nos cae mal?, ¿perdonamos al que habló mal de nosotros?, ¿nos portamos realmente bien como Dios manda?.

Ser cristiano no sólo basta con asistir a la iglesia y orar. Quienes son padres, deben corregir a sus hijos en el tiempo oportuno. Ahora muchos padres se quejan de que sus hijos están mal, siendo que son cristianos íntegros, pero ¿realmente estuvieron pendiente de los pasos de ellos?. Los padres no pueden hacer que no ven nada y decir "Dios te dejo todo en tus manos". Los hijos son prestados y los padres TIENEN la obligación de criarlos y castigarlos cuando hagan mal.

Los jóvenes también son muy buenos para quejarse con Dios, pero muy pocos se dan cuenta de sus errores. Hay jóvenes que van a la iglesia siempre, pero les gusta dejarse llevar por sus pasiones juveniles. Y Dios TODO LO VE. Cuando el cristiano hace algo indebido, el Espíritu Santo se aparta, y después, esa persona, comete errores tras errores porque no tiene la dirección de Dios. Así, no es raro que se pase quejando o enojándose con el Señor.


Por eso nunca hay que soltar la oración y el ayuno. ¿Oramos cuando los sentimientos comenzaron a aparecer? (cuando surge la posibilidad de una relación), ¿le preguntamos a Dios si realmente conviene o no?. Lo más seguro es que no y si se hizo, fue una oración pequeña no más y punto.

Todo cuesta sacrificio y trabajo y frente a todo, hay que tener paciencia y templanza. Pedir los frutos del Espíritu. Debemos consagrarnos más y cuando notemos que ya nos estamos empezando a desviar, debemos doblar nuestras rodillas y contarle a Dios la situación.

Haciendo esto, Dios evitará males irreparables. Pruebas habrán, porque Dios nos hace crecer espiritualmente para poder estar capacitados para recibir la bendición. Dios sabe hasta donde podemos resistir y no nos echará más carga de la que podamos llevar.

Lo importante es crear un vínculo cercano con Dios, pedirle que sea nuestro amigo y guíe nuestros pasos, porque con Dios lo tenemos todo. Si nos tocan y nos hacen algo malo, sólo basta con orar y decirle a Dios: Señor, me hicieron esto y esto otro, yo no haré nada, pero hazme justicia. Y DIOS LO HARÁ, porque Él mismo ha dicho: Mía es la venganza, yo pagaré.

Examinémonos y no nos pasemos la vida entera culpando a Dios, porque Él nos dio libre albedrío para todo y somos nosotros mismos los que buscamos los problemas.

Reconcíliate con Dios y no le eches la culpa de tu mala forma de vivir.

domingo, 13 de junio de 2010

Tu identidad en Cristo

En este mundo pasajero Dios nos ha dado el libre albedrío para hacer lo que queramos. Vivir al estilo que estimemos conveniente para cada uno de nosotros y tomar nuestras propias decisiones sin presiones ni obligaciones.

Sin embargo, los que decidimos seguir a Cristo, debemos sacrificar muchas cosas que como humanos nos gustan y muchos de los que no conocen al Señor, nos consideran "locos" o "fanáticos" por no practicar algunas tendencias que ellos consideran de "lo más normal", pero que delante de Dios es PECADO.

Ahora bien, a raíz de eso mismo, cuando estamos de corazón siguiendo al Señor, se presentan muchas luchas, pero sin duda, la más difícil es cuando debemos confesar nuestro cambio delante de los hombres, porque tememos que se rían de nosotros, que no nos hablen más o nos odien y nos traten mal.

Pero ¿sábes? quienes se comporten así y no comprendan tu cambio ni tampoco vean que ha sido lo mejor para ti, NUNCA FUERON TUS AMIGOS. Por eso, sólo JESÚS ES EL FIEL AMIGO, porque nunca falla, siempre está cuando lo necesitas y ¡te acepta tal como eres a cambio de nada!

Yo estoy pasando justamente por ese proceso. CONFESANDO mi verdad y contándole al mundo que ahora soy de Cristo y que cambié. Todo lo que hacía antes quedó atrás y no es "algo de momento" y que me durará sólo unos días... es algo que marcó mi vida y que nunca más se irá.

Algunos ya han visto el cambio y me dicen "qué rara estás, te ves como feliz, pero no sé a qué se debe". Otros, en cambio, me han dicho que soy fome y que perdí mi esencia. Esto duele porque son palabras que vienen de personas cercanas, que uno pensaba que a uno lo querían, pero más triste es que NO COMPRENDAN que esta decisión la tomé porque CREO que Jesús es el Señor, el Hijo de Dios.

Oigan bien, Cristo viene ya y no es fábula ni historia inventada por hombres. Ríanse todo lo que quieran, búrlense, comenten lo que deseen, ¡pero no me harán desistir!... yo lo único que espero es que se den cuenta a tiempo, porque si se llegan a perder, recordarán todo esto y se lamentarán.

Igual como Dios me ha enseñado a amar y a perdonar, no me canso de pedir por esta gente, porque en el fondo la quiero y no deseo su sufrimiento. Oro y pido humillada por ellos, porque de verdad que duele, de verdad que uno sufre por ellos...

Si tú estás pasando por esto, mantente firme, no permitas que el diablo te manipule y te haga ver que eres una basura, porque todo este sacrificio que haces, lo haces a favor del Dios Todopoderoso, dueño de las cosas de arriba y de las de debajo de la tierra. Además, Él se encarga de hacer justicia siempre.

La palabra del Señor dice: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes. Porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas" (Josué 1:9)

Esa es su promesa y bueno... la recompensa será incalculable... recibe a Cristo, acéptalo y confiésalo. Cuesta, pero cada cosa que hacemos por Él, queda registrada en el Libro de la Vida y Dios nos premiará conforme a nuestras obras.

No te avergüences del evangelio, porque si lo haces, Jesucristo no te confesará delante de su Padre (Romanos 10:9). A mí aún me cuesta, porque es natural la presión... todo es muy radical, pero cuando lo haces te llevas grandes sorpresas.

Hay unos versículos del Nuevo Testamento que cuando los leí me tocaron la fibra del alma. Están en San Lucas 14:28-30

"28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?
29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,
30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar".

Esto quiere decir que antes de que decidamos seguir a Cristo, tenemos que sacar bien nuestras cuentas. Pensar que la decisión tendrá un costo y que no hay que dar pie atrás. Yo lo hice y sabía que la iba a pasar mal un tiempo, pero amigo, te lo digo honestamente: es la única buena decisión que he tomado en mi vida.

Suelo cometer errores, pero en esta oportunidad, como me dijo una vez un niño del Sename: "LA HICE". Amar al Señor es mi deleite, mi mayor alegría... y no me digan que es el primer amor y todo eso, porque de verdad me carga, jaja

EL SEÑOR ES MI ÚNICO Y GRAN AMOR. Por eso, cada día trato de cultivar mi relación con Él, porque Él me amó primero.

Más lindo mi Dios. Espero que también lo puedas conocer y sepas que todo lo que escribo acá, me sale sin esfuerzo.

Que tengas un lindo día y el Espíritu Santo te revele la verdad. Amén, que así sea Señor Jesús.